Hidratar: es fundamental para que no se escamen y aparezcan pieles sueltas que estropean el maquillaje y producen tirantez.
Exfoliar: para eliminar las células muertas, es conveniente pasar suavemente un cepillo de dientes por su superficie.
Sin saliva: no pasar la lengua por los labios cuando se noten secos. Aunque se crea que es una forma de hidratarlos, produce precisamente el efecto contrario.
Proteger: el viento, el sol, el frío, las calefacciones, la sequedad o el tabaco pueden irritarlos o agrietarlos con facilidad.
No fumar: además de afectar a la salud, contribuye a la aparición de arrugas en el contorno, debido la postura que adoptan los labios.
Antes de pintarlos: empapar un disco de algodón en agua caliente y mantenerlo en los labios medio minuto para ablandar las pieles muertas. Después, hidratarlos.
lunes, 17 de diciembre de 2007
Cuidado básico de los labios
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